Markus Buchheit, eurodiputado del Grupo ESN, declaró:
“Según la normativa vigente de la UE, a partir del año 2035 ya no se matricularán vehículos nuevos con motores de combustión interna. Sin embargo, la ahora anunciada ‘eliminación gradual de la eliminación gradual’ equivale a medidas ficticias que siguen subordinando la elección del consumidor a un dictado climático y restringen la apertura tecnológica. Esto supone una grave injerencia en los cimientos económicos del sector del automóvil, que —con el mayor número de empleados y la mayor facturación industrial— constituye la industria clave más importante de Alemania.
En lugar de dar un verdadero giro de 180 grados, la Comisión Europea sigue insistiendo en una prohibición encubierta de los motores de combustión interna. Esto supone engañar a los votantes y no cambia en nada los hechos: con la eliminación gradual de los motores de combustión, la UE está causando un daño duradero a Alemania como centro de actividad empresarial. Bruselas está interfiriendo precisamente en la industria más importante de Alemania y regulando hasta su desaparición del mercado el modelo de motor de combustión interna, que goza de éxito internacional. Ya podemos observar los efectos: numerosas empresas del sector de la automoción se ven obligadas a cerrar, a recortar puestos de trabajo o a trasladar su producción a países extranjeros más favorables para los negocios.”
Por lo tanto, Buchheit aboga por el cese total de la eliminación gradual de los motores de combustión interna —sin peros ni condiciones y sin soluciones provisionales a medias que no resuelven el problema, sino que simplemente pretenden ocultarlo—.