La reforma tiene por objeto reducir los requisitos de información innecesarios y las cargas administrativas que pesan sobre la industria y la agricultura europeas, reforzando así la competitividad de las empresas europeas.
Markus Buchheit, ponente alternativo del Grupo ESN, comentó:
“Hoy, por primera vez en la Comisión de Industria, la mayoría de centro-derecha se ha impuesto a la política de exceso de regulación de la izquierda. Durante años, la industria europea se ha enfrentado a un número cada vez mayor de obligaciones de información, requisitos de documentación y normas burocráticas sin que ello haya reportado beneficios cuantificables para el medio ambiente o la sociedad. La votación de hoy constituye un primer paso para revertir este enfoque erróneo.
El compromiso alcanzado elimina los sistemas obligatorios de gestión medioambiental que duplicaban los sistemas de certificación ya existentes. Asimismo, suprime los inventarios de sustancias químicas, los análisis de sustitución y una base de datos de sustancias peligrosas que apenas se utilizaba y que suponía unos costes informáticos considerables para las empresas.
En el futuro, si el cumplimiento de los límites de emisión más estrictos suponga un coste superior al diez por ciento de la inversión total de un proyecto, se considerará que dichos costes son desproporcionados, salvo que las autoridades demuestren lo contrario. El ciclo de revisión de los permisos se ampliará de cuatro a ocho años, lo que mejorará la seguridad jurídica y la previsibilidad en la planificación de las inversiones industriales. Las excepciones por situaciones de crisis se ampliarán de tres a seis meses, mientras que las instalaciones de combustión que funcionen con hidrógeno quedarán exentas de los límites de emisión técnicamente injustificados.
Asimismo, se exigirá a la Comisión Europea que evalúe, antes de 2027, el impacto de la legislación medioambiental de la UE en la competitividad de la industria europea.
La propuesta alternativa de la izquierda se limitó a dar un nuevo nombre a la burocracia en lugar de reducirla, y fue rechazada con razón. Nuestras industrias no necesitan más trámites burocráticos. Necesitan energía asequible, condiciones favorables a la inversión y normas que puedan cumplir de forma realista. La votación de hoy supone un primer paso importante en esa dirección”.”