Nuestra postura habría sido exactamente la misma si se hubiera tratado de cualquier otro partido político europeo. Los principios democráticos no varían en función de quién sea objeto de escrutinio.
La propuesta sostiene que es posible que el partido no respete los valores de la Unión Europea. Rechazamos de plano este enfoque. Los valores de la Unión Europea incluyen la democracia, el pluralismo político y la libertad de expresión. Los representantes elegidos deben seguir teniendo libertad para hablar abiertamente sobre las preocupaciones de las personas a las que representan, sin la amenaza de procedimientos administrativos o sanciones económicas por el mero hecho de que sus opiniones cuestionen el consenso político.
El Parlamento Europeo se define con orgullo como la sede de la “democracia en acción”. La democracia en acción significa confrontar ideas a través del debate libre y las elecciones, sin permitir que las autoridades públicas decidan qué opiniones políticas son aceptables.
Las discrepancias políticas deben resolverse en las urnas, no en los procedimientos administrativos.
Hoy, esta votación afecta a un partido político. Mañana, podría afectar a otro. Por eso nuestra postura no se centra en un partido concreto. Se trata de defender los principios democráticos, sea quien sea el afectado.