“La Comisión Europea y la Presidencia danesa del Consejo intentaron hasta el último momento establecer, con el pretexto de luchar contra el abuso infantil, un sistema que, en esencia, equivaldría a una vigilancia masiva generalizada y al debilitamiento del cifrado de extremo a extremo. Desde el principio quedó claro que dicho plan constituiría una violación flagrante de los artículos 7 y 8 de la Carta de los Derechos Fundamentales y del artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Incluso el Servicio Jurídico del Consejo de la UE advirtió de intrusiones masivas en la intimidad de los ciudadanos y lo consideró una violación de los derechos humanos fundamentales.
En consecuencia, se produjo una fuerte resistencia parlamentaria por parte de la AfD y de todo el Grupo ESN. En consonancia con las protestas públicas generalizadas, hemos luchado con determinación para garantizar que las libertades fundamentales de las personas no se sacrifiquen en aras de un mecanismo de control europeo centralizado. El cambio de rumbo que ha dado hoy el Gobierno federal es el resultado de los esfuerzos persistentes tanto de los ciudadanos como de los diputados. La presión política ha dado sus frutos: un día importante para los derechos fundamentales en Europa”.”