La UE ha aprobado un paquete de ayuda por valor de 1 600 millones de euros para la Autoridad Palestina. Los fondos están destinados a apoyar las reformas, la reconstrucción y las estructuras administrativas de la región, en particular en Cisjordania y la Franja de Gaza. La UE hace hincapié en que la ayuda está condicionada a la voluntad de llevar a cabo reformas, aunque no se han especificado condiciones concretas. Al respecto, Alexander Jungbluth, eurodiputado del grupo ESN, afirma:
“Corrupción generalizada, una administración que apenas funciona y zonas controladas en parte por el grupo islamista radical Hamás: ahí es donde la UE quiere destinar 1 600 millones de euros del dinero de los contribuyentes europeos».
Resulta casi imposible supervisar o incluso hacer un seguimiento transparente de cómo se utilizará realmente el dinero. Aunque la UE habla de reformas necesarias, más allá de eso todo sigue siendo vago. Como norma general, la ayuda a países extranjeros debería estar siempre vinculada al concepto de remigración —en este caso, el retorno de palestinos delincuentes y susceptibles de ser deportados desde Europa—. ¡Eso sí que sería de ayuda para Europa!”.”