“El Reglamento de condicionalidad solo sirve para acosar a los Estados miembros que se niegan a someterse a la doctrina de la UE. Los actuales responsables de la UE no desean un mecanismo que funcione entre los distintos Estados miembros. El verdadero objetivo es privar a Hungría —un Estado soberano que no se muestra obediente— de los fondos de la UE. Para lograrlo, se crearán nuevos puestos destinados a supervisar y regular las políticas nacionales indeseadas. Este es el comienzo de un aparato de vigilancia.
Es importante que mecanismos como el Reglamento de condicionalidad no se amplíen, sino que, por el contrario, se supriman.”